Valoración y venta de negocios TV10010

El negocio gana 60.000 €. ¿Seguro? La cuenta que cambia cuando el propietario deja de trabajar gratis

Un negocio puede mostrar 60.000 € de beneficio y no generar realmente 60.000 € para quien lo compre. La diferencia puede estar en un trabajo que hoy realiza el propietario y mañana habrá que sustituir.

El negocio gana 60.000 €. ¿Seguro? La cuenta que cambia cuando el propietario deja de trabajar gratis

Hay negocios que ganan dinero porque su propietario trabaja gratis. O casi.

No significa que no cobre nada. Puede retirar dinero, tener una nómina, cobrar dividendos o simplemente vivir de lo que produce la empresa. El problema es otro: durante años ha asumido funciones que, cuando venda el negocio, alguien tendrá que seguir realizando.

Comprar. Negociar con proveedores. Organizar turnos. Atender clientes importantes. Resolver incidencias. Controlar caja. Supervisar personal. Vender. Abrir. Cerrar.

Entonces aparece una pregunta bastante más importante que «¿cuánto beneficio da?»: ¿cuánto beneficio seguirá dando cuando esa persona ya no esté?

Dos negocios pueden mostrar el mismo beneficio y valer cosas muy distintas

Imaginemos dos negocios. Los dos facturan 350.000 euros al año. Los dos presentan aparentemente 60.000 euros de resultado.

En el primero existe un encargado que dirige la actividad diaria. El propietario interviene poco y su función podría desaparecer mañana sin afectar significativamente al funcionamiento.

En el segundo, el propietario trabaja cincuenta horas semanales, compra, organiza al equipo, atiende proveedores, resuelve problemas y lleva personalmente buena parte de las ventas.

Los dos muestran 60.000 euros. Pero no son los mismos 60.000 euros. En el segundo existe un coste económico que quizá no aparece con claridad en la cifra que se presenta al comprador: el coste de reemplazar al propietario.

La cuenta del reemplazo

Supongamos, únicamente como ejemplo, que un negocio presenta 60.000 euros anuales de beneficio. El propietario trabaja dentro a jornada completa y las funciones que desarrolla exigirían contratar a una persona por un coste total equivalente a 30.000 euros anuales.

Si el comprador no piensa realizar personalmente ese trabajo, la pregunta razonable ya no es «¿el negocio gana 60.000?», sino «¿qué queda después de que el negocio pague a alguien para hacer lo que hoy hace el vendedor?».

En este ejemplo simplificado: 60.000 € menos 30.000 € de coste de sustitución = 30.000 € de beneficio económicamente transferible.

No es una fórmula universal de valoración. Significa algo más sencillo: para comprender una empresa hay que separar el rendimiento del negocio del trabajo personal de su propietario.

Beneficio contable, beneficio del propietario y beneficio transferible

El beneficio contable

Es el resultado que muestran las cuentas conforme a la forma jurídica, fiscal y contable concreta de esa empresa. Es imprescindible, pero no siempre responde por sí solo a todas las preguntas de un comprador.

Lo que obtiene el propietario

Puede incluir salario, dividendos, determinados gastos vinculados a su actividad, ventajas económicas o simplemente el beneficio que permanece en la empresa. Sirve para comprender qué obtiene actualmente quien explota el negocio, pero no dice automáticamente qué recibirá el siguiente propietario.

El beneficio transferible

Es la parte que razonablemente puede continuar generándose cuando cambie la persona que dirige el negocio y se ajusten aquellos ingresos o gastos ligados específicamente al propietario actual.

El ajuste también puede funcionar al revés

Imaginemos un propietario que se paga 80.000 euros al año. Sin embargo, las funciones que realiza podrían ser cubiertas razonablemente por un profesional cuyo coste fuese muy inferior.

Las cuentas podrían presentar entonces un resultado modesto porque soportan una remuneración del propietario superior al coste que tendría esa función bajo otra estructura. Por eso normalizar las cifras no consiste simplemente en restar gastos. A veces aumenta el beneficio económico normalizado. A veces lo reduce.

El error de convertir cualquier gasto en un «ajuste»

Cuando alguien quiere vender, es fácil empezar a explicar que determinados gastos «realmente no cuentan». Puede haber ajustes perfectamente razonables, pero cada uno debería responder a una pregunta: ¿desaparecerá realmente ese gasto para el nuevo propietario sin perjudicar la actividad?

Si la respuesta es no, no es un ajuste. Es un gasto. Y si la respuesta es «depende», habrá que demostrar de qué depende.

La prueba más sencilla: imagina al propietario fuera del organigrama

Antes de analizar el precio del negocio puede ser útil dibujar algo tan elemental como un organigrama. Después borrar al propietario y observar qué huecos quedan.

¿Quién compra? ¿Quién vende? ¿Quién dirige al personal? ¿Quién tiene las relaciones clave? ¿Quién controla los cobros? ¿Quién conoce los procesos o los proveedores? ¿Quién resuelve una incidencia un sábado a las nueve de la noche?

Después hay que responder a una segunda pregunta: ¿quién hará todo eso después del traspaso?

El comprador también tiene que decidir qué está comprando

Hay personas que buscan adquirir una inversión. Otras quieren autoemplearse. Otras quieren dirigir una empresa. Y otras pretenden integrar un negocio dentro de una estructura que ya poseen.

La misma empresa puede tener una rentabilidad distinta para cada uno de esos compradores. Alguien dispuesto a trabajar personalmente dentro podría aceptar una estructura donde el propietario actual desarrolla una función importante. Un inversor que quiera mantenerse fuera necesitará introducir el coste de dirección desde el primer día.

Si además quieres calcular la liquidez necesaria para la operación completa, consulta cuánto dinero necesitas realmente para comprar un negocio.

Qué debería preparar un propietario antes de vender

Resulta especialmente útil separar las funciones del propietario, las horas aproximadas que dedica, las responsabilidades que realmente asume, qué tareas puede absorber el equipo, qué tareas requieren una nueva contratación, qué gastos actuales desaparecerán legítimamente y qué resultados económicos son razonablemente repetibles.

Cuanto más clara sea esa transición, menor será la cantidad de incertidumbre que el comprador tendrá que descontar. Puedes ampliar este punto en cómo preparar un negocio para venderlo sin depender del propietario.

Y qué debería comprobar el comprador

No basta con preguntar cuánto gana el negocio. Conviene preguntar: ¿qué trabajo tengo que hacer para que gane eso?

La cifra no ha cambiado. Ha cambiado lo que hay detrás de ella. Y antes de aceptar esa cifra conviene contrastarla con las pruebas que permiten comprobar la actividad económica real de un traspaso.

Comprar un beneficio o comprar un empleo

Ninguna de las dos cosas es necesariamente mala. Hay compradores que buscan precisamente adquirir un negocio que puedan dirigir personalmente. Lo peligroso es comprar un empleo creyendo que se está comprando una inversión.

Una cifra correcta vale más que una cifra grande

Cuando un negocio se prepara bien para su venta no necesita aparentar una rentabilidad que no tiene. Necesita explicar la que tiene: qué parte procede de la estructura, qué parte procede del propietario, qué gastos continuarán, qué funciones habrá que reemplazar y qué capacidad real tiene la empresa para seguir produciendo resultados después del cambio.

Porque al final un comprador no paga únicamente por cuánto ganó el negocio mientras lo dirigía otra persona. Paga por algo bastante más difícil de demostrar: por lo que probablemente podrá seguir ganando cuando esa persona ya no esté.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber cuánto gana realmente un negocio?

No basta con observar el beneficio contable. Conviene analizar qué ingresos y gastos son recurrentes, qué funciones realiza el propietario y cuánto costaría sustituir aquellas que seguirán siendo necesarias después de la venta.

¿Hay que descontar el sueldo del propietario al valorar un negocio?

No automáticamente. Hay que estudiar qué trabajo realiza, si esa función seguirá siendo necesaria y cuál sería un coste razonable de sustitución. El ajuste puede aumentar o reducir el beneficio normalizado.

¿Qué significa beneficio normalizado?

Es una estimación del resultado económico recurrente del negocio después de ajustar partidas excepcionales, gastos o ingresos vinculados específicamente al propietario y otras circunstancias que previsiblemente cambiarán tras la operación.

¿Qué debería comprobar antes de comprar un negocio en Valencia?

Además de ventas y beneficios, conviene revisar costes, personal, alquiler, documentación, clientes, proveedores, circulante, funciones del propietario y capacidad real del negocio para continuar después del cambio de titular.